jueves, 31 de diciembre de 2009

Una cuenta atrás..

Ya se nos va el 2009... y tan solo faltan unas pocas horas para que empiece otro año más.

Otros 365 (o 366?) días en nuestras vidas. Además, es año santo, así que ya me veo preparando un buen par de botas para ir a Santiago de Compostela (y preparando también un buen botiquín me quite luego el dolor de pies!).

Os deseo a todos que tengais un Feliz año 2010, y que disfruteis mucho de esta noche.





En realidad, haciendo un repaso rápido pero profundo de todo lo que ha pasado a lo largo de estas 52 semanas, me ha entrado un sensación extraña en el estómago, una sensación de no saber si ponerme a vomitar o cagarme.

Porque si. Porque ha habido demasiados cambios, demasiadas sensaciones, demasiadas experiencias,... todo ha sido demasiado, diría yo. Excepto el tiempo. Tan escaso a veces, y que en otras ocasiones, parece tan eterno...
Este es uno de esos momentos en los que te preguntas si de verdad haces todo lo que quieres o puedes hacer, si no desperdicias realmente en tiempo y dejas atrás otras muchas cosas..
Bueno... Quién sabe. La cuestión es ir viviendo.




Hoy me preguntaron qué fue, para mi, lo mejor del 2009. mmmm... Lo mejor? Haberlo vivido en cada uno de sus días y sus noches.

Pero como somos muy quisquillosos y siempre pedimos más, no tuve más remedio que citar alguna que otra cosa... el viaje a Italia; la Gala Benéfica contra el hambre (la cual espero poder repetir algún día); la compañía y el cariño de todas aquellas personas que me han acompañado en esta travesía (y que tendrán que seguir aguantándome un año más!)Y también esas personas que, aunque más tarde, han aparecido en mi vida como barcos transatlánticos y amarrado en los puertos pesqueros de mis días..



En fin... bienvenido, 2010.








Y ahora, para despedirme....alguién baila conmigo?




Hasta el año que viene!!!


domingo, 27 de diciembre de 2009

Irracional.

Se le escapa; se le va.

Entre las manos, ante sus ojos. Veloz e irremediable; huidiza. Demasiado pronto, tal vez.
Porque no ha tenido tiempo. Porque no ha sido suficiente, y porque duele saber que no habrá ninguno más.

Se le escapa; se le va.

Como una corriente; un río perezoso que se deja llevar, hasta el mar. Más bella, todavía, que una flor cuando se marchita.

Y es ella, la que me dice que tiene miedo.
Lo sé...Yo también.
El futuro, cuando es tan oscuro e inseguro, nos da miedo. Y por eso, porque no vé cómo será mañaná, tiene miedo.

Intentos míos, vagos, por recordarle una noche, ya pasada, y nuestras palabras de entonces, perdidas en el aire. Palabras, sin embargo, no olvidadas. Que cuando el corazón se decide, cuando tiene el coraje de cambiar, no se debe de esperar. Cuando la cuestión es buscarse y encontrase a uno mismo. Cuando aprender a convivir con nuestro pasado y no limitarnos a olvidarlo se hace demasiado duro.

Y duele. Pero no porque haga daño. Aquí, eso... duele. Porque es difícil.

Y lo damos todo por perdido. Y se rinde. Y se deja ir, ella, frágil, se escapa también. Se va.

Entonces, como aquella otra flor, que al crecer entre la adversidad, se fortalece. Y crecen sus pétalos, sus raíces. Y vive.

Igual que tú...

...vive.

Saborea cada segundo que pasa por tí. Saboréalos, libre, alejada de amores carcelarios que roban a uno el derecho de que nuestro corazón tenga vida propia.

Y cuando llegues a reconocer el sabor de la vida, de cada segundo que ha pasado por ti... cuando ese sabor te despierte de ese estado de shock doloroso... entonces el miedo se escapará, se irá.






Yo quisiera poder saborear la vida contigo, compañera. Y reirnos a carcajadas. Yo quisiera tan solo eso. Pero es preciso creer en ello...crees, como lo hago yo?.





Algún otro día volveremos a recorrer, empepadas de frío y de lluvia, mojadas de esperanzas y de vida, un camino gris.
Tal vez, esa gotas de lluvia y de vida sean colores esperanzadores con los que podamos pintar esa travesía grisácea.
Y digo tal vez. Sin embargo, estoy segura de ello.

domingo, 20 de diciembre de 2009

"Homero, Ilíada"

Hace unos instantes que he dejado, definitivamente, "Homero, Iliada", un libro de Alesandro Baricco sobre la mesita, preparado para en la fría mañana que llegará en unas horas, volver a su correspondiente sitio en la estantería de la biblioteca municipal.


El libro, una versión en prosa del poema épico de Homero, donde Baricco añade pequeños fragmentos de palabras, muy suyas, termina con una breve pero increíble reflexión del autor. He tenido que leerla una segunda vez, hasta poder llegar a lo profundo de sus palabras y los significados verdaderos de estas. Me ha conmovido, por eso he rescatado algunos fragmentos.
Aquí tenéis... pero no dejéis de leer este magnífico libro.


"La Ilíada deja entrever una civilización de la que los griegos no fueron capaces y que, a pesar de todo, habían intuido, y conocían, y hasta custodiaban en un rincón secreto y protegido de su sentir. Llevar a cabo esa intuición es tal vez lo que la Ilíada no propone como herencia, como tarea, como deber.

¿Cómo llevar a cabo esa tarea? También sobre esto me parece que el poema homérico tiene algo que enseñarnos. Y lo hace desde su rasgo más evidente y escandaloso: su rasgo guerrero y masculino. Es indudable que esta historia presenta la guerra como una salida casi natural de la convivencia civil. Pero no se limita a ello: hace algo bastante más importante y, si se quiere, intolerable: canta la belleza de la guerra, y lo hace con una fuerza y una pasión memorables. (...)

Se diría que todo, desde los hombres hasta la tierra,alcanza durante la experiencia de la guerra el momento de su más alta realización, estética y moral. (...)

Decir y enseñar que la guerra es un infierno y nada más es una mentira nociva. Por muy atroz que pueda sonar, es necesario acordarse de que la guerra es un infierno, pero bello. Desde siempre los hombres se lanzan a ella como falenas atraídas por la luz mortal del fuego. No hay miedo u horror que hayan conseguido mantenerlos alejados de las llamas: porque en ellas siempre han encontrado la única redencion posible ante la penumbra de la vida. Por ello, la tarea de un pacifismo verdadero tendría que ser hoy no tanto demonizar hasta el exceso la guerra, sino comprender que sólo cuando seamos capaces de otra belleza podremos prescindir de la que la guerra, desde siempre, nos ofrece. Construir otra belleza es tal vez el único camino hacia una auténtica paz. Demostrar que somos capaces de iluminar la penumbra de la existencia sin recurrir al fuego de la guerra. Dar un sentido, fuerte, a las cosas, sin tener que llevarlas hasta la luz, cegadora, de la muerte. Poder cambiar el destino de uno mismo sin apoderarse del del otro; lograr que circulen el dinero y la riqueza sin tener que recurrir a la violencia; encontrarse a uno mismo en la inmensidade de lugares y momentos que no sean una trinchera;... En fin, otra belleza, si es que comprendeis lo que quiero decir. (...) "

sábado, 12 de diciembre de 2009

Películas.











"- ¿Tenías miedo cuando estabas en Vietnam..?

- Pues... no lo sé. A veces paraba de llover por un tiempo para que la estrellas salieran, y eso era agradable. Era como justo antes de que el sol se pusiera sobre el río. Había siempre un millón de chispas en el agua como aquel lago de la montaña... Era todo tan claro , Jenny! Parecía como si hubiese dos cielos, uno sobre la cima del otro...
Y luego en el desierto, cuando el sol salía, no podía distinguir donde el cielo terminaba y la tierra comenzaba. Era tan hermoso... "










Es cierto, una gran película.




Yo... mi carrera empieza hoy.









sábado, 28 de noviembre de 2009

Redes Sociales


Es realmente necesario ver a través de un par de férreos barrotes que separan una realidad de otra en la que, según dicen, vive la llamada "buena gente"?
O es necesario haber sido condenado ante la mirada imperativa de alguién capaz de decidir tu futuro gracias, tan solo, al figurativo nombre de "juez"?

No, no es necesario.



Vivimos en una sociedad dominada por invisibles dictámenes, ataduras asfixsiantes que dominan nuestros senderos vitales.

Sociedades protagonistas de nuestras propias historias, robándonos los derechos de autor.
Sociedades avariciosas a las que nos vendemos, por adelantado, a cambio de un interminable listado de créditos e hipotecas, muchos de ambos, eternales, que solo nos proporcionan todo aquello que materialmente queremos (cabe decir que aquí es donde sale a relucir la parte del ser humano que más me asquea: vicio, avaricia, gula...ya me entienden) nos obligan, a posteriori, a permanecer perpetuamente atados a una misma situación y nos privan de aprovechar los muchos cambios que nos puede ofrecer la vida.


Sin embargo, aquellos que de algún modo u otro tomamos conciencia de esta realidad, la cual es aceptada por muchos, nos embriaga un desesperado sentimiento de ansia.
Un ansiada búsqueda de nuestra única y real libertad, aquella que nos damos o quitamos nosotros mismos, aquella libertad de espíritu, de sentimiento...


Muy pocos logramos desatarnos, con la ayuda de uñas y dientes, eso sí, de esas ataduras y limitaciones sociales que gobiernan la libertad del mundo actual. Y cuando lo hemos probado, ese sabor... ese aroma a libertad...somos incapaces de no protagonizar nuestra propia historia siendo completamente dueños del guión.


martes, 24 de noviembre de 2009

Señales


Las señales de la vida son como las señales de tráfico: por si las dudas, es mejor respetarlas.

En este camino, hay momentos para pararse y detenerse, y momentos para seguir adelante. Cuando estamos perdidos nos dejamos llevar por la corriente (de nada sirve malgastar demasiadas fuerzas haciendo lo contrario...)

Pero...¿no buscamos, aún así, cualquier cosa que pueda volver a indicarnos la dirección "correcta"...? Y además, cuando está prohibido seguir adelante, siempre existe un camino para evitar el obstáculo...

Sin embargo, al igual que algunas señales de tráfico, muchas veces nos damos cuenta de que esas indicaciones no sirven para nada y no las obedecemos. Nos pasamos un semáforo en rojo una vez, otra vez, y otra... sin que nada ocurra. Y nos acostumbramos a actuar de esa manera, hasta que un día...


No deberíamos ser imprudentes con nuetsros sueños....