domingo, 27 de diciembre de 2009

Irracional.

Se le escapa; se le va.

Entre las manos, ante sus ojos. Veloz e irremediable; huidiza. Demasiado pronto, tal vez.
Porque no ha tenido tiempo. Porque no ha sido suficiente, y porque duele saber que no habrá ninguno más.

Se le escapa; se le va.

Como una corriente; un río perezoso que se deja llevar, hasta el mar. Más bella, todavía, que una flor cuando se marchita.

Y es ella, la que me dice que tiene miedo.
Lo sé...Yo también.
El futuro, cuando es tan oscuro e inseguro, nos da miedo. Y por eso, porque no vé cómo será mañaná, tiene miedo.

Intentos míos, vagos, por recordarle una noche, ya pasada, y nuestras palabras de entonces, perdidas en el aire. Palabras, sin embargo, no olvidadas. Que cuando el corazón se decide, cuando tiene el coraje de cambiar, no se debe de esperar. Cuando la cuestión es buscarse y encontrase a uno mismo. Cuando aprender a convivir con nuestro pasado y no limitarnos a olvidarlo se hace demasiado duro.

Y duele. Pero no porque haga daño. Aquí, eso... duele. Porque es difícil.

Y lo damos todo por perdido. Y se rinde. Y se deja ir, ella, frágil, se escapa también. Se va.

Entonces, como aquella otra flor, que al crecer entre la adversidad, se fortalece. Y crecen sus pétalos, sus raíces. Y vive.

Igual que tú...

...vive.

Saborea cada segundo que pasa por tí. Saboréalos, libre, alejada de amores carcelarios que roban a uno el derecho de que nuestro corazón tenga vida propia.

Y cuando llegues a reconocer el sabor de la vida, de cada segundo que ha pasado por ti... cuando ese sabor te despierte de ese estado de shock doloroso... entonces el miedo se escapará, se irá.






Yo quisiera poder saborear la vida contigo, compañera. Y reirnos a carcajadas. Yo quisiera tan solo eso. Pero es preciso creer en ello...crees, como lo hago yo?.





Algún otro día volveremos a recorrer, empepadas de frío y de lluvia, mojadas de esperanzas y de vida, un camino gris.
Tal vez, esa gotas de lluvia y de vida sean colores esperanzadores con los que podamos pintar esa travesía grisácea.
Y digo tal vez. Sin embargo, estoy segura de ello.

1 comentario:

  1. la creencia es el resultado de una convicción en lo que se ve, se escucha, se piensa y se intenta hacer.
    Yo la tengo lo que hay que hacer ahora es transformarla en vida y ........vivir..
    saborear la vida....
    (muy bonito Lucía,precioso...)

    ResponderEliminar