–No perderemos nuestro tiempo con este árbol –dijo el maestro carpintero. Tardaríamos demasiado en cortarlo. Si quisiéramos hacer un barco, se hundiría por causa de lo pesado que es su tronco. Si quisiéramos usarlo para la estructura de un techo, las paredes tendrían que ser exageradamente resistentes.
El grupo siguió adelante. Uno de los aprendices comentó:
–¡Un árbol tan grande y no sirve para nada!
–Estás equivocado –dijo el maestro carpintero–. Él ha seguido su destino a su manera. Si fuese igual a los demás, nosotros ya lo habríamos cortado. Pero porque tuvo el coraje de ser diferente, permanecerá vivo y fuerte mucho tiempo.
Ahora mismo, pienso : no hay nada mejor como sentirse crecer. Hacerse fuerte. Y sentir la vida cada vez más.
Si ya estoy aquí, de algún modo, he tenido el corage suficiente para mirar de frente.
Y es que escoger un camino no significa abandonar otros...
.


No hay comentarios:
Publicar un comentario